Cada persona llega con una historia y una búsqueda distintas. Nuestra forma de cuidar comienza por conocerlas.
Cuidamos las palabras, los silencios y la forma de estar presentes. Respetamos lo que cada persona desea compartir y aquello que prefiere guardar para sí.
El descanso y las pausas permiten asimilar lo vivido; la conversación abre la posibilidad de compartirlo.
DEL MANIFIESTO AURALMA